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04/06/2012 | La Granja · Café Iruña

Paseos por la historia


Autor: Sandra Atutxa - DEIA

La Fundación Leizaola organiza visitas guiadas de carácter gratuito por los comercios más antiguos de Bilbao. Loterías Azkarreta, Boinas Gorostiaga, La Palma y La Granja e Iruña se incluyen en el recorrido.

EMILIO Pirla, Asun Azkarreta y Ana Lobato son comerciantes del Casco Viejo de toda la vida. Ayer, por unos minutos, los responsables de Boinas Gorostiaga, Loterías Azkarreta y Calzados La Palma dejaron de atender a sus clientes de siempre para hablar de la historia de sus míticos negocios.

La Fundación Leizaola organiza visitas guiadas gratuitas por los comercios de Bilbao con historia que cuenta con varios patrocinadores, entre ellos, DEIA y el Ayuntamiento de Bilbao. Una forma de conocer, paso a paso, aquellos establecimientos que llevan abiertos varias décadas y que, pese a la difícil situación económica, siguen levantando la persiana y ofreciendo a sus visitantes lo mejor de sus productos. "Porque lo más importante es que los clientes salgan contentos", coincidían los comerciantes. Y es que la calidad y la buena atención es clave para sortear el huracán que se llama crisis.

El recorrido -de dos horas de duración- se iniciaba pasadas las cinco de la tarde en la plaza del Arriaga. De la mano de Yolanda, la guía local, el grupo de participantes se empapó de la historia de creación del Teatro Arriaga, de la iglesia de San Nicolás, de la constitución del Casco Viejo, del parque de El Arenal y de todo el entorno en el que han crecido muchos de los negocios centenarios que protagonizan este recorrido por la historia de la villa. "Venimos de Barakaldo para participar en estas visitas en las que vamos a aprender muchas cosas que nos parece importante conocerlas", se presentaron dos de las mujeres que ayer, atentamente, escucharon las explicaciones de la guía, así como de cada uno de los comerciantes que visitaron.

La primera parada fue la administración de Lotería Azkarreta, fundada en el año 1914. Tras su mostrador de cristal, Asun Azkarreta reparte todos los años la ilusión y más de un premio gordo. "Es un negocio familiar, de toda la vida. Estamos encantados de que vengáis y nos gustaría repartir todos los años el primer premio. En junio empiezan a llegar los décimos para el sorteo de Navidad. A ver si este año tenemos suerte y cae en Bilbao", comentó la responsable de la administración, ubicada en el número 1 de El Arenal.

Desde ahí, el grupo de participantes continuó con el recorrido bajo un intenso sol de primavera. "Vamos a aprovechar las sombras porque hace calor", aconsejaba Yolanda mientras dirigía el grupo hacia la Plaza Nueva. "Aquí estuvo la Diputación de Bizkaia. En el centro de la plaza, ¡cómo no!, estuvo la estatua del fundador de Bilbao, Don Diego López de Haro, y posteriormente un kiosco de música, que desapareció con la construcción del actual parking subterráneo", explicaba con soltura.

Pero todavía quedaba mucho por ver. Mucha historia por conocer, por descubrir en las calles de asfalto de la villa. Otro de los negocios que despertó el interés de las mujeres que tomaron parte de este paseo fue la boutique de Calzados La Palma. Un establecimiento que forma parte de la historia de Bilbao y que lleva más de 80 años vistiendo los pies de los bilbainos.

Tercera generación En esta zapatería, situada en la calle Correo, se encuentran las colecciones de las mejores marcas de calzado para señoras, jóvenes, hombre y el maravilloso mundo infantil. "Me gusta recordar la historia de este negocio, es bueno que la gente, además de verme agachado probando zapatos, nos conozca y sepa de todo lo que hemos vivido", relata Ana Lobato que, junto a su hermano, Pepe, pertenecen a la tercera generación. "Nuestro abuelo fundó el negocio, con zapatos de diseño, de calidad, en el año 1943. Hoy en día, seguimos conservando esa misma esencia de lo diferente, de lo especial que tanto gusta a los bilbainas y bilbainos", explica Lobato.

De un negocio de calzado a uno de sombreros. Otro de los establecimientos, el más antiguo de los que hay actualmente en la villa, es la sombrerería Gorostiaga, de la calle Víctor.

Emilio Pirla explicó con soltura la historia de su familia y la forma en la que su bisabuelo elaborada los sombreros de copa que se llevaban a finales del XIX en la villa. "La época dorada del negocio y de la actividad de sombrerero fueron las primeras décadas del siglo XX, cuando esta prenda era mucho más que un complemento y marcado símbolo de elegancia", explica Pirla, al tiempo que afirma que "los sombreros se crearon, evolucionaron y de repente desaparecieron del mercado, dejaron de vestir la cabeza de miles de personas".

Pero no son los únicos negocios con solera que se asoman por los rincones de la capital vizcaina. El Café Iruña, de 1903, y el de La Granja, de 1926, son, al igual que los helados artesanos Nossi-be, de 1911, establecimientos de nivel que se incluyeron en el recorrido organizado por la Fundación Leizaola.

Tras la ruta por la historia comercial más antigua de la capital vizcaina, los participantes degustaron un suculento talo que elabora con maíz casero Aitor Aurrekoetxea en el Café La Granja.

"Ha sido un recorrido muy interesante", afirmaba una de las participantes de estas visitas guiadas que se volverán a repetir el 7 y 21 de junio. Las personas interesadas pondrán informarse en el teléfono 94 421 30 31 para tomar parte en las próximas salidas que no deja indiferente a quien se deje cautivar.

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